Vamos o haciendo de cebo.
Au! como debe de doler!!!
Después de mostraros hace un tiempo un cartelito singular de aseos, ahora he encontrado otros también curiosos.
Si buscas un hombre que te entienda, que sea jovial, ingenioso y amante del hogar, que sea tu gran confidente, que trabaje para vivir y no al reves…
Esta pregunta se realizó a un grupo de mujeres y a otro de hombres deberían encontrar cuatro razones para justificar el sexo del pc. El resultado fue el siguiente:
El grupo de mujeres llegó a la conclusión de que el pc era masculino por:
1- Para captar su atención hay que encenderle.
2- Tiene mucha información pero ninguna imaginación.
3- Se supone que tiene que ayudar pero la mitad del tiempo es un problema.
4- En cuanto te decides por uno, te das cuenta de que, si hubieras esperado un poco más, habrías tenido un modelo mejor.
El grupo de hombres llegó a la conclusión de que el pc era femenino por:
1- Nadie, salvo su creador, entiende su lógica interna.
2- El lenguaje que utiliza para dialogar con otro pc es completamente incomprensible.
3- Guarda el más mínimo error en memoria para sacarlo en el momento más inoportuno.
4- En cuanto te decides por uno, te das cuenta de que tienes que gastar la mitad de tu sueldo en accesorios.
Un 53% de las barcelonesas ha practicado sexo en un lugar público, un 27% de las pamplonesas ha hecho un trío con dos hombres, el 30% de las mujeres españolas confiesan que querrían hacer el amor más de cuatro veces cada noche. Son algunas de las muchas conclusiones que se desprenden de la gran encuesta sexual realizada por la revista FHM a 18.746 mujeres de 31 países diferentes.
El sondeo recoge datos por países y desglosados según las provincias españolas. Así, se pueden establecer comparaciones entre los hábitos de las mujeres según la zona de España.
Por ejemplo, un 30% de las zaragozanas afirma que practica sexo todos los días mientras tan sólo un 7% de las barcelonesas cumple con esa media. O este otro: un 10% de las valencianas dicen haber estado con tres o más amantes en 24 horas mientras que en Sevilla esta cifra sube hasta un 16%.
El 11% de madrileñas y valencianas asegura que cambiaría el tamaño del pene de sus parejas.
Siguiendo con las prácticas sexuales, otros datos destacables son el alto porcentaje de zaragozanas, un 40%, que ha protagonizado una cinta de porno casero. Las mañas son también las que aseguran mayor satisfacción con su vida sexual: el 30% le da un 10. En cuanto a la duración del coito, las barcelonesas se llevan la palma: más de media hora por sesión.
¿Qué es lo que quieren de verdad las mujeres?
Las peticiones de las encuestadas son de lo más variopinto. Desde el 11% de madrileñas y valencianas que cambiaría el tamaño del pene de sus parejas hasta el 29% de las barcelonesas que aseguran excitarse más con el porno que con la vida real, pasando por el 3% de encuestadas madrileñas que reconoce ser incapaz de llegar al orgasmo si no piensan en otra persona…
Datos aún más sorprendentes en el resto del mundo
El 10% de las australianas han intentado practicar el sexo con un animal
Echando un vistazo a los resultados en otros países podemos encontrar prácticas y gustos de lo más variado. En Rusia, por ejemplo, el 93% de las encuestadas se reconocen fans de la ‘postura del perrito’ mientras lo que arrasa en Serbia es el bondage (empleo de ataduras durante el sexo), que hace las delicias del 70% de las allí nacidas. Pero lo más imprevisible llega de las antípodas: ¡el 10% de las australianas han intentado el sexo con un animal! Y de ese mismo país llega otro récord: el 36% se han acostado con otra mujer en alguna ocasión.
En Suecia y Tailandia es donde las mujeres sienten más curiosidad e interés por su propio placer. La media de veces que se masturban a la semana las allí nacidas es de 6,8. Y eso que sus registros en duración del acto sexual no son de los peores. En este aspecto las francesas son las más insatisfechas. Los 20 minutos que duran sus encuentros sexuales no les dan para mucho.
Algunos datos son también muy sorprendentes: el 23% de las suecas han cortado una sesión de sexo en pleno fragor por el mal olor del pene de su acompañante.
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